“Si ustedes, pues, han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Pongan la mira (la mente) en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque ustedes han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios.” (Colosenses 3:1-3 NBLA)
Muy pocas veces personas con inseguridades engañan a los demás. Ser una persona con inseguridades es tener miedos y dudas; es estar inquieto y carecer de confianza. Es horrible tener inseguridades. La inseguridad es una amenaza siempre presente para nuestra felicidad.
Piensa en la verdad de Colosenses 3:3. Como seguidores de Cristo, hemos muerto. Eso no suena bien, pero realmente es bueno para nosotros. Es bueno por lo que Pablo escribe en Romanos 6:7, “porque el que ha muerto, ha sido libertado del pecado.” Pablo no está hablando de una muerte física, está hablando de estar muerto al pecado. Es bueno para nosotros, porque hemos muerto al pecado y todos los horribles resultados del pecado, como la inseguridad. Podemos estar libres de inseguridades. (También estamos libres de todos los pecados, para que no tengan que tener poder sobre nuestras vidas.)
Puede sonar confuso, pero Cristo lo ha hecho para que los que estábamos muertos seamos realmente vivos. Estábamos muertos, y al morir, fuimos hechos vivos. Es un bocado, pero es la verdad.
Antes de nuestra salvación estábamos muertos en nuestros pecados – espiritualmente muertos. Pero debido a la gracia y la misericordia de Dios, fuimos hechos espiritualmente vivos. (Todo eso está en Efesios 2:1-10, y es genial!)
Y porque hemos muerto, nuestras vidas están escondidas con Cristo en Dios. Esa verdad nos da una gran seguridad. Piense un momento. Si es un seguidor de Cristo, ¡su vida está escondida con Cristo en Dios!
Puesto que Dios está completamente satisfecho siendo Dios, es lógico que Él no tenga, ni siquiera pueda tener, ninguna inseguridad. Ahora se pone bueno. Puesto que estamos con Cristo en Dios, tenemos todas las razones para quitar todas las inseguridades, ya que estamos completamente satisfechos en Él. En otras palabras, nuestra seguridad se basa en nuestra relación con Jesús.
Olvidemos las comparaciones con otras personas, cómo hacemos en ciertas cosas, cómo nos vemos, etc. porque nos encontramos nuestra seguridad en Cristo. ¡Por favor, deje que la verdad de su seguridad en Cristo sea real para usted!