“¿Acaso soy Yo un Dios solo de cerca,” declara el Señor, “Y no un Dios de lejos?”
“¿Podrá alguien esconderse en escondites De modo que Yo no lo vea?”, declara el Señor.
“¿No lleno Yo los cielos y la tierra?”, declara el Señor. (Jeremías 23:23-24 NBLA)
Dios está en todas partes al mismo tiempo. Por tanto, no tenemos ninguna razón para sentirnos solos.
Al decir que Dios es omnipresente es decir que Él está en todas partes al mismo tiempo. Me hace pensar en dos asuntos opuestos:
- Esta verdad nos debería dar miedo. Cuando yo peco contra Dios, no es posible huir de Su presencia. No puedo esconderme. Él sabe mi pecado, pero Él está a mi lado cuando peco. En los versículos arriba, Dios hace la pregunta, “¿Podrá alguien esconderse en escondites de modo que Yo no lo vea?” Y claro, la respuesta obvia es, “¡No!” David sabía que él no podía huir de la presencia de Dios (Salmo 139:7-12).
- Esta verdad nos debería dar confort. No importa la prueba o la dificultad que me pasa, Dios está conmigo. Como Dios, Él tiene que estar a mi lado, porque Él está en todo lado. Pero también, Él nos ha dad una promesa de estar con nosotros (Hebreos 13:5).
Nadie más puede estar con nosotros en todo momento. Nuestros amigos, nuestra familia, nuestra iglesia pueden animarnos, pueden pensar en nosotros, pueden orar por nosotros, incluso pueden desear estar con nosotros, pero no es posible que estén con nosotros en cada momento de cada día. Sólo Dios puede, es y siempre estará con nosotros.
Recuerde – Dios nunca cambia. Él es eterno. Él sabe todo sobre todo. Él es capaz de hacer lo que Él quiera cuando quiera, y Él lo hace. Y, Él es amor. Es increíble entender que Dios siempre está con nosotros. ¡NADA puede separarnos de Su amor! (Romanos 8:39) ¡NADA puede separarnos de Él!