Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es. (Deuteronomio 6:4 NBLA)
Me gustaría utilizar los próximos devocionales para examinar a la Trinidad.
Cuando yo era joven, creí en la Trinidad – que Dios es tres en uno. No lo entendí, pero lo creí. Sabía que cada persona en la Trinidad me amaba, pero en mi mente, sentí como si Dios el Padre me estuviera esperando para hacer algo malo, como si Dios el Hijo fuera el que verdaderamente me amaba (Él murió por mí), y no pensé mucho sobre el Espíritu Santo.
Ahora, me doy cuenta es importante tener un entendimiento de la Trinidad. Primero, es importante entender que Dios es uno.
Dios Es Uno
La Biblia enseña que Dios es uno. Quizás el argumento más fuerte para la unidad de Dios puede ser hecho de Deuteronomio 6:4-5. “Los israelitas inteligentes siempre han considerado Deuteronomio 6:4-5 como el corazón mismo de la revelación hecha por Dios a través de Moisés y los profetas” (Torrey 1999, 52), pero hay muchos otros pasajes que apoyan esta enseñanza (Isaías 44:6-8; Isaías 45:5; 1 Corintios 8:4; 1 Timoteo 2:5).
“Que Dios es uno, que no hay otro, que no tiene igual es el testimonio contundente de unos cincuenta pasajes de las Escrituras. El deber fundamental de la vida, es decir, la devoción de todo el ser al Señor, se basa en la unidad de Dios” (Evans 1974, 25-26).
Como creyentes, servimos a un Dios. No hay otro. Dios el Padre, Dios el Hijo, y Dios el Espíritu Santo es perfecto en todos Sus atributos. En la próxima devocional, examinaremos “el tres en uno” de Dios.
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Evans, William. 1974. The great doctrines of the Bible. Chicago, IL: Moody Publishers.
Torrey, Reuben Archer. 1999. The God of the Bible. New Kensington, PA: Whitaker House.