Dios es uno. Solamente hay un Dios. Pero, Él existe en tres personas – El Padre, El Hijo, y El Espíritu Santo. Cada Persona de la Trinidad es divina y tiene una funciona especifica, pero la meta nunca cambia – Su gloria.
Como cristianos, creemos que cada Persona de la Trinidad es Dios y igual en Su divinidad. Jesús se identifica como el Hijo de Dios. Jesús afirmó al sumo sacerdote que era el Hijo de Dios (Mateo 26:61-64). Juan escribió sobre Jesús en Juan 1:1,
En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.
También, considere al Espíritu Santo. “Tan completamente las Escrituras identifican al Espíritu con el Dios Supremo, que el hecho de que su personalidad haya sido establecida, su divinidad esencial será admitida de una vez” (Boyce 1887, 132). La Biblia equipa el Espíritu Santo a Dios. Un ejemplo se encuentra en Hechos 5:3-4,
3 Pero Pedro dijo: «Ananías, ¿por qué ha llenado Satanás tu corazón para mentir al Espíritu Santo, y quedarte con parte del precio del terreno? 4 Mientras estaba sin venderse, ¿no te pertenecía? Y después de vendida, ¿no estaba bajo tu poder? ¿Por qué concebiste este asunto en tu corazón? No has mentido a los hombres sino a Dios».
En varios lugares de la Biblia las tres personas están unidas en unidad e igualdad. Una de ellas es la fórmula bautismal prescrita en la Gran Comisión en Mateo 28:19-20,
19 Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado; y ¡recuerden! Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.
Tenga en cuenta en este texto que el nombre es singular, aunque hay tres personas incluidas. Tenga en cuenta también que no hay ninguna sugerencia de inferioridad o subordinación. (Erickson 1985, 329)
La evidencia bíblica es que hay solamente un Dios en tres Personas – Dios el Padre, Dios el Hijo, y Dios el Espíritu Santo. Cada uno es igual en Sus perfecciones y divinidad. Dios es infinito, y nosotros somos finitos. No es posible entender completamente la doctrina de la Trinidad, pero por fe, le damos las gracias a Dios por quién es Él y por las obras del Padre, del Hijo, y del Espíritu.
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Erickson, Millard J. 1985. Christian theology. Grand Rapids, MI: Baker Book House.