15 Algunos, a la verdad, predican a Cristo aun por envidia y rivalidad, pero también otros lo hacen de buena voluntad. 16 Estos lo hacen por amor, sabiendo que he sido designado para la defensa del evangelio. 17 Aquellos proclaman a Cristo por ambición personal, no con sinceridad, pensando causarme angustia en mis prisiones. (Filipenses 1:15-17 NBLA)
Como cristianos, sabemos que los motivos importan.
En este texto, Pablo escribió sobre dos grupos de personas – ambos predicaban a Cristo. Predicar a Cristo es bueno. El primer grupo quería dañar a Pablo. For algún motivo, ellos estaban envidiosos de Pablo y pensaban en él como su competencia.
El segundo grupo de personas quería ayudar a Pablo. El motivo de ellos era amor y la defensa del evangelio. Es una buena combinación.
¿Qué aprendemos? Creo que, por lo menos, lo siguiente:
- Lo que hagamos importa. Debemos estar seguros de que hagamos lo correcto.
- Es posible hacer cosas buenas pero para los motivos incorrectos.
- Nuestro motivo debe ser amor y el evangelio para la gloria de Dios y el bienestar de los demás.
Nuestros motivos importan.