Nuestra Gran Necesidad

Entonces vinieron y le trajeron un paralítico llevado entre cuatro hombres. Como no pudieron acercarse a Jesús a causa de la multitud, levantaron el techo encima de donde Él estaba; y cuándo habían hecho una abertura, bajaron la camilla en que estaba acostado el paralítico. Viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados.” (Marcos 2:3-5)

En Marcos 2:1-12, leemos la historia acerca de la curación de un paralítico. Honestamente, me da sorpresa leer la palabras de Jesús en versículo 5 cuando los cuatro hombres bajaron la camilla con el paralítico. Jesús, al ver la fe de ellos, le dijo al paralítico, “Hijo, tus pecados te son perdonados.”

Pienso yo, que el paralítico habría querido oír, “Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.” No creo que el paralítico vino a Jesús para el perdón de sus pecados. Claro, él tuvo fe, pero él tuvo fe en que Jesús podía sanarlo. 

Hoy en día, muchas personas están dispuestos aceptar a Jesús siempre y cuando Él les de lo que quieren o lo que ellos piensen que necesitan.

La verdad es que Jesús conoce todas nuestras necesidades. Él puede satisfacer todas las necesidades. Sin embargo, Él sabe que nuestro gran problema es el pecado. Por tanto, nuestra  gran necesidad es ser perdonado por nuestros pecados. 

Jesús satisfizo la gran necesidad del paralítico. Jesús le dio el mejor regalo – el perdón de pecados y la vida eterna. Jesús dijo en Marcos 2:17, “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.” También, Jesús satisfizo la necesidad física del paralítico. 

Para nosotros, Jesús nos ofrece ser perdonados por nuestros pecados. Es nuestra gran necesidad. Al venir a Jesús como Salvador y Señor, todas las necesidades que tenemos, las espirituales, las físicas, las económicas, etc., Él satisfará – muchas ahora en esta vida, pero algunas cuando estemos en la eternidad.  Podemos confiar en Su compasión y en Su autoridad. 

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