“… enseñando como doctrinas preceptos de hombres.” (Marcos 7:7)
Jesús dijo que los Fariseos eran hipócritas. ¿Qué es hipócrita? Según los comentarios de la Biblia de estudio Diario Vivir, “ser hipócrita es hacerse pasar por algo que uno no es ni tiene la intención de ser.” Un hipócrita es alguien que es falso; alguien que finge ser algo que no es.
Como hipócritas Jesús dijo que ellos habían “enseñado como doctrinas preceptos de hombres.” Él dijo que ellos habían dejado el mandamiento de Dios, y que se habían aferrando a la tradición de los hombres.
En palabras pocas, la doctrina bíblica es la enseñanza de la Palabra de Dios. Sin embargo, Jesús dijo que los Fariseos habían enseñando sus tradiciones como si fueran iguales a la Biblia. Esto es el legalismo y es muy peligroso.
Creo que el legalismo es crear más reglas de las que Dios nos ha dado con el fin de merecer el favor de Dios. Es una manera de decirle a Dios, “Te he servido, y por eso, merezco Tu favor.” Esto es lo que hicieron los Fariseos. Pero, el problema de los Fariseos era que ellos no obedecían los mandamientos de Dios ni sus preceptos por amor de Dios, sino “para ser vistos por los hombres” (Mateo 6:5). La motivación de los Fariseos era equivocada.
Para nosotros, es fácil caer en el legalismo. Lamentablemente, es posible pensar, “Si solamente obedezco las reglas y si soy una buena persona, mereceré el amor de Dios y tendré una manera de medir si soy mejor que otros o no.”
El problema es que el legalismo no funciona. Hablando sobre el legalismo Colosenses 2:23 dice, “Tales cosas tienen a la verdad, la apariencia de sabiduría en una religión humana, en la humillación de sí mismo y en el trato severo del cuerpo, pero carecen de valor alguno contra los apetitos de la carne.” El legalismo no cambia nuestro corazón.
Solamente Dios es capaz de cambiar nuestro corazón. Por tanto, estamos agradecidos por la salvación que tenemos en Jesús por el amor y la gracia de Dios. Y, por eso, queremos obedecer a Dios.