Porque de adentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, avaricias, maldades, engaños, sensualidad, envidia, calumnia, orgullo e insensatez. Todas estas maldades de adentro salen, y contaminan al hombre. (Marcos 7:21-23)
En el devocional previo, yo dije que el legalismo no podía cambiar el corazón. Solamente Dios es capaz de cambiar el corazón de una persona.
¿Por qué es importante que Dios cambie nuestro corazón? Porque Jesús dijo del corazón de los hombres sale el mal. El problema de nuestro corazón es un problema del pecado. Tenemos corazones pecaminosos, y nuestro pecado nos separa de Dios.
Más, el legalismo, u obedecer las reglas, o ser “una buena persona” no aborda nuestro problema del pecado. No es capaz de cambiar nuestro corazón. Por tanto, la solución de nuestro problema del pecado no es el legalismo, porque no funciona. La solución de nuestro problema del pecado es la gracia.
Necesitamos la gracia de Dios.
Dios nos salva y nos da un corazón nuevo – un corazón puro. Y solamente es posible a través de fe en Jesús como Salvador y Señor. No es posible por obedecer las reglas. Efesios 2:8-9:
Porque por gracia ustedes han sido salvados por medio de la fe, y esto no procede de ustedes, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.
Que vivamos por el evangelio de la gracia de Dios y no por obras (el legalismo).