Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y Su gracia para conmigo no resultó vana. (1 Corintios 15:10)
En el devocional anterior, escribí sobre la importancia del evangelio. Escribí que deberíamos recordarnos a nosotros mismos del evangelio todo el tiempo. Ahora, me gustaría compartir dos más verdades del 1 Corintios 15:1-11.
Podemos confiar que Dios, por Su gracia, puede salvar a cualquiera. Pablo persiguió a la iglesia de Dios (v. 9), y Dios lo salvó por Su gracia. ¿Qué es el punto? Si Dios es capaz de salvar a Pablo, Él puede salvar a cualquiera. Nadie merece la salvación, y nadie es descalificado de recibir la salvación. Porque solamente es por la gracia de Dios. Por lo tanto, la segunda verdad …
Trabajamos mucho con todo nuestra fuerza para compartir el mensaje y la realidad del evangelio. Seguimos orando y seguimos compartiendo el evangelio, porque sabemos que la salvación es por la gracia de Dios. Y la misma gracia que nos salvó es la misma gracia por la cual trabajamos.
Nunca la gracia de Dios resultará vana. Por lo tanto, en nuestra salvación y en nuestro trabajo, Dios recibe toda la gloria.