Por tanto, mis amados hermanos, estén firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que su trabajo en el Señor no es en vano. (1 Corintios 15:58)
No es cada día, pero hay días cuando yo siento que no puedo hacer nada, y lo que puedo hacer no importa. Claro, yo sé no es la verdad, pero es como siento a veces. Le agradezco a Dios de tener Sus promesas y Su Palabra. Y más, le agradezco a Dios de poder confiar en Él. Sus promesas y Su palabra son más confiables que mis emociones.
1 Corintios 15:58 es una gran promesa de Dios para nosotros como cristianos. Cada cosa que hacemos en la obra del Señor tiene valor. Nada de lo que hacemos en el Señor es en vano. ¡Nada!
Orar. Leer la Biblia. Criar a nuestros hijos. Compartir el evangelio. Enseñar. Predicar. Trabajar. Animar a otros. Ayudar a otros. Dar ofrendas. Esperar en el Señor. Confiar en Cristo. Nada es en vano.
Por lo tanto, basado en esta promesa, estamos firmes, estamos constante, abundando siempre en la obra del Señor. ¿Por qué? Porque sabemos que nuestro trabajo en en Señor no es en vano. Dios ve y nota todo, y algún día, Él nos recompensará. Y más, algún día, vamos a entrar en el gozo de Dios, y lo experimentamos para toda la eternidad.
Siempre confiemos en Dios y en Sus promesas.