Esperar en el Señor

Guíame en Tu verdad y enséname, porque Tú eres el Dios de mi salvación; en Ti espero todo el día. (Salmo 25:5)

El mes pasado, nosotros, como familia, esperamos 25 días para que alguien haya arreglado la nevera. El año pasado, solamente yo tuve que esperar 12 horas para recibir los resultados de un examen medico, pero el tiempo me pareció como 12 días. No quiero hablar por usted, pero a mí me cuesta esperar. Muchas veces, no tengo mucha paciencia.

En el devocional anterior, yo escribí temer al Señor es reconocer quien es Dios, y responderle a Él en consecuencia, sabiendo que hay muchos beneficios para nosotros. Yo creo al entender el significado de temer al Señor y al reconocer quien es Él, solamente tendrá sentido esperar en Él también. 

El puritano, Matthew Henry, escribió, “Esperar en el Señor es vivir una vida de deseo hacia Él, deleitarse en Él, dependencia de Él y devoción hacia Él.” David nos dio un buen ejemplo de alguien que esperaba en el Señor. Salmo 25 es una confesión de dependencia total del Señor.  En versículo 5, David dijo algo profundo, “en Ti espero todo el día.” 

Esperamos en el Señor todo el día. Cada momento. Todo el día, y cada día. No importa la circunstancia. No importa si estamos seguros de que Él esté a nuestro lado, o en la oscuridad pensamos que Él está lejos de nosotros. Todo el día esperamos en Él. Cuando podemos reunirnos como iglesia, esperamos en Él, y cuando no podemos reunirnos, esperamos en Él. Cuando estamos en buena salud, esperamos en Él, y cuando tenemos cancer, esperamos en Él. 

La navidad pasada mi esposa y yo le compramos a nuestro hijo un juguete, un camión de Playmobil (Playmobil es una marca). Y con Playmobil, los juguetes vienen con las partes, y hay que construirlos. Bueno, en este caso, al camión le faltó una pieza pequeña, pero una pieza importante, y no funcionaba sin esta pieza. El día siguiente, nuestro hijo estuvo caminando nervioso en la sala, y yo le pregunté, “¿Qué estás haciendo?”. Él me respondió, “Estoy esperando la pieza.” Y yo le dije a él, “Bueno, créame, todo está bien. Puedes jugar con otros juguetes.” Lo que él no sabía fue que ya yo había contactado a Playmobil para solucionar el problema, y yo sabía que la parte llegaría el proximo día. 

Y en este momento, mientras yo le hablaba a nuestro hijo y yo lo veía a él caminando nervioso, Dios me enseñó algo importante. Muchas veces en mi vida, estoy esperando en algo, y yo no sé lo que Dios sabe. Él está en control de todo, y siempre Él está trabajando para Su propia gloria, pero también para mi bienestar. Solamente yo debo confiar en Él y seguir sirviéndolo a Él. Creo que esto es esperar en el Señor. 

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